¿Qué sabes sobre la diversidad sexual y de género? 

La realidad es que cuando los creyentes LGBTIQ+ acudimos a ciertas iglesias cristianas, como la iglesia católica, la ortodoxa, algunas protestantes, y la mayoría de las evangélicas y pentecostales, y manifestamos abiertamente nuestra orientación sexual o de género, somos rechazados inmediatamente. La mayoría de los creyentes de estas iglesias están convencidos de que Dios no acepta la diversidad sexual y de género. ¿Cómo han llegado a esta conclusión? ¿Por qué creen que Dios condena a las personas LGBTIQ+? Sencillamente, porque así se lo han enseñado los dirigentes, autoridades y jerarcas de las instituciones religiosas a las que pertenecen. Y ellos han aceptado estas enseñanzas como provenientes de Dios, sin cuestionarlas, ni profundizar en ellas. Estos creyentes aceptan las respuestas que sus iglesias les dan sobre las personas LGBTIQ+, sin preguntarse jamás si tales enseñanzas son, realmente, conformes al querer de Dios.

Partiendo de una curiosa anécdota que le ocurrió al escritor y profesor español Javier Cercas, en la feria del libro de Sevilla, hablo de cómo los dirigentes de muchas iglesias cristianas, persuaden a sus miembros para que no ejerzan el sentido crítico, ni tengan juicio propio, ni opinen sobre la diversidad sexual y de género. Manipulando a las personas e invalidando sus conciencias para que no piensen por sí mismos, ni ejerzan la autocrítica contra la institución religiosa a la que pertenecen.

Como defiende Javier Cercas en su obra, “El punto ciego”, las novelas clásicas plantean interrogantes, implícitos y morales, que no son respondidos por sus autores de manera irrefutable y taxativa. Por el contrario, ofrecen respuestas muy variadas, diferentes y abiertas. La literatura muestra que no existe una verdad absoluta e inequívoca, que pueda ser conocida sin defecto alguno por el ser humano. El conocimiento humano es muy limitado. Por eso, pensar que de la diversidad sexual y de género ya lo sabemos todo, es un verdadero desatino e insensatez. Dicho con otras palabras: La biblia no es Dios. La iglesia no es Dios. La teología no es Dios. La moral y el derecho no son Dios. Los papas, obispos, sacerdotes, pastores, catequistas, etc., no son Dios. De ahí, la necesidad de formularnos más preguntas y no seguir pensando que tenemos respuestas para todo.

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