¡Hola! ¡Encantado de conocerte! Permíteme que me presente. Mi nombre es Jesús y soy sacerdote católico gay. Nací en Ciudad Real (España) el 14 de agosto de 1976. Tras cursar estudios medios en la capital manchega, ingresé en el seminario metropolitano de Sevilla, donde realicé los estudios de filosofía y teología, previos a la recepción del sacerdocio ministerial. Fui ordenado sacerdote el 14 de septiembre de 2003, en la catedral de Sevilla, por el entonces arzobispo de la diócesis, el cardenal Carlos Amigo Vallejo. Mi primer destino pastoral fue la parroquia de Santa Cruz de Lora del Río. Me nombraron arcipreste de Lora, en octubre de 2005, cargo que desempeñé hasta enero de 2007, cuando fui elegido vicario episcopal de la zona norte de Sevilla. En julio de 2008 me nombraron párroco de la Purísima Concepción de Brenes, responsabilidad que, junto con la de vicario episcopal, desempeñé hasta julio de 2010, fecha en la que fui enviado al Pontificio Instituto de Espiritualidad Teresianum de Roma, a cursar estudios de licenciatura y doctorado en teología.

        Tras concluir los estudios en Roma, y defender la tesis de doctorado en teología, regresé a Sevilla y fui nombrado párroco del Santísimo Corpus Christi de Sevilla, profesor de la Facultad de Teología y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la capital andaluza.

        En febrero de 2020, tras manifestar mi homosexualidad al arzobispo de Sevilla, fui depuesto de todos los cargos y responsabilidades que desempeñaba en la iglesia católica y obligado a abandonar el ejercicio del ministerio sacerdotal. En la actualidad, me dedica al acompañamiento personal y grupal LGBTIQ+, así como a la publicación y reflexión teológica sobre diversidad sexual e identidad de género.

        Mi intención es ayudar, humana y espiritualmente, a quien se encuentre en situaciones similares a las que he vivido, a quien se sienta atormentado por inseguridades y temores provenientes de la homofobia interiorizada, a quien sufra rechazo por tener una orientación sexual diversa. Deseo acompañar a quien tenga dificultades para aceptar su orientación no heterosexual. Tenderle la mano y compartir mi experiencia. Ayudar a quien sufre el tormento del estigma social de la heteronormatividad y el patriarcado. Si hay alguien que conoce sus reglas y la fuerza de su poder, soy yo. Sé lo duro que es sentirse incomprendido y rechazado, lo que uno siente cuando es excluido y segregado.

        Quiero ayudarte a ti, hermano o hermana LGBTIQ+, que te sientes confundida y padeces el menosprecio y la violencia de la homofobia social y la homofobia interiorizada, que has sufrido el rechazo de la iglesia católica; a ti, madre o padre incomprendido y señalado, que no aceptas a tu hijo gay o a tu hija lesbiana porque sientes que vas en contra de Dios y de la Iglesia, o que habiéndole aceptado, sufres el oprobio y la incomprensión de tu comunidad religiosa; a ti, hermano consagrado o jerarca, que tienes una orientación sexual diversa y vives en conflicto; a ti, que reconoces la necesidad de debatir sobre la postura de la iglesia católica respecto a la sexualidad, la diversidad sexual y la identidad de género. Quisiera poner mi granito de arena. Quisiera que también tú puedas y sepas afrontar con inteligencia las situaciones angustiosas que vives y te causan daño. Siempre me he entregado al excluido. A lo largo de los años en que ejercí el ministerio sacerdotal dentro de la iglesia católica me he ocupado principalmente, de las personas que la sociedad rechaza. ¿Cómo no iba yo a tenderte la mano, siendo yo mismo uno de esos rechazados?

        Mi deseo no es generar odio contra la iglesia católica u otras confesiones e iglesias cristianas. Mi intención es sacar a la palestra estos temas para que se discutan y construir un discurso crítico que enriquezca a la comunidad eclesial, aunque ponga al descubierto sus pecados y miserias. La iglesia católica teoriza, habla y enseña a vivir la sexualidad de manera inhumana y represiva, intentando convencer a las personas que quieren vivir la fe conforme a la verdad del evangelio, que los valores que ella impone son imprescindibles. Por eso muchas personas se distancian de la vida eclesial, porque necesitan comprender razonablemente las cosas, mientras que la iglesia católica intenta imponérselas irracionalmente. En materia sexual, las autoridades eclesiales van en contra de lo que la naturaleza humana enseña, generando así mucho sufrimiento y obligando a las personas a que abandonen la iglesia católica.

        Quiero poner al servicio de todos mi conocimiento teológico, experiencia espiritual y pastoral como sacerdote católico gay, para desarrollar, transformar, renovar y liberar el discurso religioso en torno a la homosexualidad, con herramientas que las ciencias y las disciplinas actuales proveen, con un espíritu conciliador que busca despojar al discurso del odio y las fobias que ahora produce y del mucho daño que genera. Me encantaría trabajar en alguna institución, asociación o empresa que promueva estos valores, en la que desarrollarme profesionalmente y poder tener un ingreso económico con el que sustentarme. Estoy abierto a todas las propuestas que se me ofrezcan. En mi web encontrarás un formulario de contacto. Deseándote lo mejor, te envío un fuerte abrazo y un cariñoso beso. Tu hermano, Jesús.